Carta de Amor

Carta de amor

Habitación blanca,
olor a vida,
y yo, tan cerca de vosotras,
y sin embargo,
no os puedo tocar.
Noche larga de invierno,
fría, oscura, llena de peligros.
El gélido viento maltrata mi cansado rostro.
El lobo aúlla quebrantando el silencio de la noche.
Tengo miedo hijas mías,
sé que estáis ahí,
no os veo pero os siento
y sin embargo,
no os puedo tocar.
Arrulladme hijas mías,
y liberadme del hielo,
os siento
y sin embargo,
no os puedo tocar.

Raúl García Yagüe

Torrelodones, 29 de Noviembre de 2007



jueves, 10 de febrero de 2011

Cuentas del Gran Capitán

Por picos, palas y azadones,
cien millones de ducados;
por limosnas para que frailes y monjas rezasen por los españoles,
ciento cincuenta mil ducados;
por guantes perfumados para que los soldados no oliesen el hedor de la batalla,
doscientos millones de ducados;
por reponer las campanas averiadas a causa del continuo repicar a victoria,
ciento setenta mil ducados;
y, finalmente,
por la paciencia de tener que descender a estas pequeñeces del rey a quien he regalado un reino,
cien millones de ducados.

Gonzalo Fernandez de Córdoba, 1506